viernes, 8 de febrero de 2008

Ya van a llegar tres años


Ay, mi dulzura ¿qué hago contigo?
Vienes a sonreirme con tu carita interrogante, sabes que sufro de ira cuando traspasas la línea de la paciencia. Mis miedos han caído por la torre durante tres años, los antiguos se han sumergido en el pozo de su origen. Pero estás ahí, creciendo como todos, aumentando el paso de los árboles, la alerta de los grillos, la noche inevitable y pasajera. He acariciado tu cabello y lo he visto enredarse entre mis dedos en cada nueva estación. El viaje continúa, tú te has levantado sobre la flor y has dado pasitos como todos, ante nuestros ojos de asombro y nuestro corazón de alivio. Y es que sabemos que demoras porque te quedas recogiendo estrellas, riendo con ladridos de perros taciturnos y retornas a la abeja rudimentaria. Sabemos que demoras porque el tercero de tu ADN sigue en la otra esquina apretándose la guata de la risa y que tu boquita va saboreando los fonemas que caen como quien recibe la lluvia sobre la frente. Sabemos que las pizzas en la alfombra, los cuatro, tendrán que esperar hasta el próximo año, que tú insistes en colgarte de la luna y simular alborotos recién nacidos cuando te pedimos que avances por la escalera.
Pero, aprenderás a cargar con este mundo, a responder cuando todos seamos interrogados? Aprenderás a continuar a solas y a llorar confesando frente a Dios? Podrá tu vida completar la primera pregunta, sabrás llenar el cuestionario de las 12.
Qué pasa, mi niña, si todos salimos corriendo y yo olvido colgarme de tu mano? Sabrás distinguir el camino de retorno, podrás volver antes de la medianoche?
Sé que vas por los tres años a buscarlos en la canasta, sé que mis miedos se diluyen cuando me abrazas. Y es que sufro de ira cuando sobrepasas las línea de la paciencia y el tercer cromosoma se queda esperando cuando todos me han dejado a solas.
Sabré aguardarte cuando hayan caído todos los pétalos? Sabré detenerme hasta que recobres el aliento?
Esperaré en mi jardín de la infancia a que se deshojen los primeros nidos de otoño.

María Alicia Pino

2 comentarios:

italo dijo...

Muy hermoso texto pimpollin, te amo mucho asi como a nuestros hijos, y vaya que hijos ¿no?...
Una va por los tres y el otro por seis.
Pidamosle un recreo de vez en cuando para salir a jugar a tu jardin de la infancia..

Ali dijo...

hola! me llamo Alicia me tope con tu blog, soy mama de un niño con SD de 3 años

Vivimos en Monterrey, Mexico!

ali_llanas@hotmail.com